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DIOS

por sopa-de-letras, em 10.10.16

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http://www.elclubdeloslibrosperdidos.org/2016/10/el-dios-de-einstein.html
 
 
Cuando Albert Einstein daba alguna conferencia en las numerosas universidades que visitó, la pregunta más recurrente que le hacían los estudiantes era:
 
-¿Cree Ud. en Dios?
 
Y él siempre respondía:
-Creo en el Dios de Spinoza.

 

 

Aquel que no había leído a Spinoza sin dudas se sorprendería, y muchos cristianos deseosos contar a una autoridad intelectual como Einstein entre sus filas, erróneamente asumían que eso significaba que el científico creía en el mismo dios que ellos. 

  Pero veamos quién fue y qué argumentaba sobre dios Baruch de Spinoza, un filósofo holandés considerado uno de los tres grandes racionalistas de la filosofía del siglo XVII, junto con el francés Descartes.

 

El Dios o Naturaleza de Spinoza hubiera dicho:

    Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida.
  Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti.

  ¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa. Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti.

  Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo.

  El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer.

Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito…
  ¡No me encontrarás en ningún libro!
  Confía en mí y deja de pedirme. ¿Me vas a decir a mí como hacer mi trabajo?

  Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te crítico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor.

¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de dios puede hacer eso?
Deja de pedirme perdón, no hay nada qué perdonar. Si yo te hice… yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias… de libre albedrío ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? ¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice? 
¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de dios puede hacer eso?

  Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes; esas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa en ti.

  Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para ti. Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía.

  Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas.

  Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro.
Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno.

  No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero te puedo dar un consejo. Vive como si no lo hubiera. Como si esta fuera tu única oportunidad de disfrutar, de amar, de existir.

   Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di. Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar ¿Te gustó?… ¿Te divertiste? ¿Qué fue lo que más disfrutaste? ¿Qué aprendiste?…
Deja de creer en mí; creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar.

   Deja de alabarme, ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy?
Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes mirado, sobrecogido?… ¡Expresa tu alegría! Esa es la forma de alabarme.

   Deja de complicarte las cosas y de repetir como un loro lo que te han enseñado acerca de mí.

   Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas. ¿Para qué necesitas más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones?

   No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro… ahí estoy, latiendo en ti”.

- Anand Dilvar.
Toda esta historia empezó cuando Albert Einstein fue interrogado por primera vez sobre el tema, vía telegrama, por el rabino Herbert S. Goldstein sobre si creía o no en la existencia de Dios.

  
Einstein respondió:

“Creo en el Dios de Spinoza, quien se revela así mismo en una armonía de lo existente, no en un Dios que se interesa por el destino y las acciones de los seres humanos”.

 En una entrevista de 1930 publicada en el libro Glimpses of the Great de G. S. Viereck, Einstein amplia su explicación aún más:

   “Tu pregunta es la más difícil del mundo. No es algo que pueda responder con un simple sí o no. No soy ateo. No sé si pueda definirme como un panteísta. El problema en cuestión es demasiado vasto para nuestras mentes limitadas. ¿Puedo contestar con una parábola? La mente humana, no importa que tan entrenada esté, no puede abarcar el universo. Estamos en la posición del niño pequeño que entra a una inmensa biblioteca con cientos de libros de diferentes lenguas. El niño sabe que alguien debe de haber escrito esos libros. No sabe cómo o quién. No entiende los idiomas en los que esos libros fueron escritos. El niño percibe un plan definido en el arreglo de los libros, un orden misterioso, el cual no comprende, sólo sospecha. Esa, me parece, es la actitud de la mente humana, incluso la más grande y culta, en torno a Dios. Vemos un universo maravillosamente arreglado, que obedece ciertas leyes, pero apenas entendemos esas leyes. Nuestras mentes limitadas no pueden aprehender la fuerza misteriosa que mueve a las constelaciones. Me fascina el panteísmo de Spinoza, porque él es el primer filósofo que trata al alma y al cuerpo como si fueran uno mismo, no dos cosas separadas”.

¿Cómo es el Dios de Spinoza al que Einstein se refiere?

   Baruch Spinoza, nacido un 24 de noviembre de 1642 como Benedito de Espinosa, fue un filósofo neerlandés, de origen judío sefardí, considerado junto con Descartes y Leibniz uno de los filósofos racionalistas más importantes de la ilustración, cuya repercusión fue reconocida después de su muerte, acaecida el 21 de febrero de 1677 a la edad de 44 años. Su obra más sobresaliente es la Ética demostrada según el orden geométrico, publicada póstumamente por sus amistades más cercanas y que pronto fue censurado por la Iglesia Católica al incluirlo en su Index librorum prohibitorum.

  En su magnum opus, Spinoza trató de definir la Naturaleza de Dios y de las pasiones humanas, para Spinoza no hay un dualismo, sino un monismo intermedio, esto es, no existen dos substancias, sino una con distintos atributos como el del pensamiento y/o la extensión. Consideró además que Dios era una res extensa, esta concepción asume a Dios no como metafísico, sino como la totalidad de lo físico o material.

Dios es Naturaleza Naturante que presenta afecciones y modos de ser, que a su vez tienen como origen necesario a Dios, estos son considerados como naturaleza naturada, así Dios es aquel ser en el que se concibe y es todo cuando existe,  y que sin él o fuera de él nada es o puede ser concebido. A este perspectiva se le consideró como Panenteísta, lo que significa Todo en Dios.

 

In http://www.elclubdeloslibrosperdidos.org/2016/10/el-dios-de-einstein.html


 

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publicado às 07:32


DESTINO

por sopa-de-letras, em 06.12.13



Naquele fim de manha de Inverno, Deus viera sentar-se no degrau, a porta do ceu, para descansar um pouco das suas tarefas rotineiras.

Ja dera indicacao aos anjos de tudo o que havia para fazer. Ja preparara varios nascimentos para esse dia, ja decidira e preparara tambem quem, da terra, iria regressar para junto de si, enfim, todas aquelas coisas que so Deus sabe fazer.

Estava um pouco cansado, a idade ia avancando, ja era tempo daquela gente la em baixo se portar melhor. Davam-lhe muito trabalho, por mais que se esforcasse, nao paravam com as guerras, com os odios, com as maldades. Caramba, ja lhes mostrara, por a+b, que aquele nao era o caminho, mas nada. Teimosos, burros, mal educados.

Sentou-se no degrau, com o queixo pousado na mao, e estendeu o olhar para a terra.

Gostava de observar as criancas, pelo menos essas nao lhe davam trabalho, eram puras.Pena que se transformassem ao crescerem.

Assim, meio distraido, reparou num rapazinho que teria os seus nove anos. Tirou-lhe a radiografia, observou-o por fora e por dentro e comentou com o anjo de servico que, entretanto, viera sentar-se a seu lado :

 -- Nao vejo ninguem la em baixo capaz de amar aquele rapaz como ele precisa. Vai buscar-me a agenda, preciso ver que criancas vao nascer nas proximas horas.

O anjo torceu o nariz, contrariado por ter que interromper os seus minutos de descanco, mas obedeceu.

Deus abriu a agenda e procurou quais as meninas que estavam para nascer nas imediacoes de onde o rapaz se encontrava.

--Que achas desta? Perguntou ao anjo.

--Essa nao esta mal, Senhor. respondeu o anjo.

--Achas mesmo?

--Acho sim Senhor. O lugar onde vai nascer, `e tao bonito que vai inspira-la e ampliar o seu coracao.

   Vai ser capaz de albergar o maior amor do mundo.

--Hum... tens razao, vamos dota-la de tudo o que `e necessario para saber amar aquele rapaz.

--Senhor, surgiu-me uma duvida. Disse o anjo. O rapaz ja `e crescido, nao seria melhor  arranjarmos    alguem mais para a idade dele?

--Nao sejas palerma, nao sabes que so faco alteracoes nos que ainda nao nasceram? A partir dai ficam   por conta propria. Cabe-lhes procederem as suas proprias transformacoes.

  Alem disso, a diferenca de idade nao tem importancia nenhuma, eles vao caminhar muito pela vida      ate se encontrarem. Precisam de limar arestas, precisam de aprender muito.

  Portanto, quando se encontrarem isso ja nao interessa.

--Compreendo Senhor, concordou o anjo.

Ninguem , na Terra sabia, mas quando, as duas da tarde, daquele dia de Inverno, aquela menina nasceu, o seu pequenino coracao, ja tinha dono.


BL

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publicado às 19:46

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